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lunes, 16 de junio de 2008

Terry Pratchett - Voto a bríos

Voto a bríos es la, si no me he saltado ninguna, cuarta entrega de la Guardia de Ankh Morpork.

Un pequeño islote ha asomado entre las tierras de Ankh y las de Klatch, y ambos gobiernos lucharán por añadirlo a su lista de tierras.

La historia gira en torno a la xenofobia, en torno a la tensión entre pueblos y en torno, desde luego, a la guerra y sus problemas. El tono humorístico de Pratchett, como viene siendo habitual, se muestra muy adecuado para dar cierto enfoque agridulce a diversos asuntos que, desde una óptica más seria, serían sencillamente desmoralizantes.

Los ejércitos de Ankh Morpork, liderados por un noble con pocas luces llamado Óxido, se preparan para intentar la invasión en territorio Klatchiano en condiciones numérica; por su parte, Samuel Vimes, armado caballero y con la Guardia suspendida de empleo, forma su propio “ejército” con el que también pisa tierras Klatchianas, con el deseo, tanto de dar cierta coherencia a los pasos atropellados y torpes del ejército de Óxido como a la intención de Vimes (que es “el Poli” pase lo que pase) de averiguar qué sucedió en torno a la muerte del diplomático de Klatch en tierras de Ankh y qué pinta Ahmed Hora 71 en todo esto.

Continúa, de forma muy natural, la evolución del núcleo protagonista: Zanahoria es, cada vez más, el hombre que da fuelle, que impulsa todo a base de carisma y que, con inocencia, ofrece siempre su mano para que todo siga bien. Colon se mantiene en sus trece y continúa siendo el emblema de la prepotencia inculta y del temor infundado, Nobbs acentúa su faceta más estrambótica vestido de mujer y encontrando en ese... cambio... una considerable comodidad y, por su parte, Samuel Vimes, como en todas las historias de la Guardia, se rebela contra lo que se espera de él, manifestándose como una persona con ideales propios que, de una forma u otra, hace lo que tiene que hacer tarde o temprano.

Si bien, en mi opinión, la obra carece del toque maestro que Pratchett imprimió a Pies de Barro, una novela policíaca donde en un puñado de páginas se nos han dado todas las pistas y a veinte del final queda todo resuelto para todos los que, como yo, no hubiesen atado todos los cabos, está por encima de la media de libros que he leído de él. Quizá sea una opinión subjetivada en tanto que estos son los personajes que más conseguidos me parecen de él junto a Muerte, quien en esta ocasión apenas aparece.