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sábado, 14 de junio de 2008

La creación, muy resumidamente

- "El mundo es un poco aburrido" dijo la criatura que se haría llamar dios de los mortales, luego dios de la vida, la muerte, la creación y el universo, después dios de dioses y, finalmente, Dios con mayúscula, como todos.

»Todo empezó cuando encontró aquella enorme masa de tierra y agua. "Es un bonito terrario" pensó, "solo le faltan tortugas". Y así, aquella criatura que pronto se haría llamar dios de los mortales, creó a las tortugas y las dispuso por todo el mundo, desde los rincos más desérticos, a los mares más profundos, desde los rincones más gélidos, a los más ardientes. Y las tortugas se murieron. Todas se murieron. Así que aquella criatura anónima, por el momento, se puso a investigar: tenía el poder de crear cualquier cosa, pero, obviamente, tenía que implementar todas sus creaciones en el ciclo natural del planeta o, pasado un tiempo, mayor o menor, sus creaciones morirían o desaparecerían. Así fue como, dando por entendido este punto, decidió que sería una gran idea copiar un sistema del que ya se conociese su funcionamiento, y, busca que busca, acabó por encontrar un planeta cuyo funcionamiento le permitía enfrentarse por sí solo a las adversidades. Había seres de lo más diverso, pero la especie dominante parecía estar hecha de seres bípedos de distintos colores, con un marcado proceso de cefalización y unas manos desarrolladas, al parecer, para tocarse unos a otros en vez de descansar... o eso le pareció entender. Así pues, decidió emular el sistema. Ese fue su primer error.

»Gaia, también conocido como Dios por los habitantes de su planeta (¡qué originales son los creadores de Sistemas de Vida Mortal - SVM - siempre!) demandó a este creador anónimo por copia ilegal de su código base ante la Comisión de Derechos de Creador, quien consideró culpable al creador sin nombre, resumiendo su sentencia en:

- Tú, anónimo - deberías buscarte un nombre, en serio; esto le quita solemnidad al asunto - como claro plagio, ilegal por tanto, del ecosistema conocido como T-E v.1658, deberás: o bien prestar tus servicios a Dios, versión T-E, si este tiene a bien aceptarlos, o bien alterar tu código hasta el punto en que este no se pueda considerar plagio del anteriormente citado. ¿Qué decides?

»Y así, el recién bautizado dios de los mortales de S-L v. 0.1 a, cambió su copia descarada del sistema T-E v.1658 incorporando un alto coeficiente de probabilidades para violar la realidad, tanto por las criaturas vivas como por los fenómenos físicos. Y, para que la situación no se volviese endiabladamente insostenible, creó a sus propios funcionarios, que trabajarían con él hasta el final de los tiempos para salvaguardar el mundo tan original - a él le encantaba pensar que lo era - que él, en su infinita sabiduría, había tenido a bien crear.

»Hoy, Dios, versión S-L v. 2.0 sonríe al ver que sus habitantes han logrado crear, aprovechando esas irregulares de la tenue realidad de S-L, una especie de caminos-túnel a T-E, sin vulnerar ninguna de las normas de la Comisión de Derechos de Creador - el más antiguo de los organismos oficiales, cuyos orígenes se pierden en los inicios del tiempo, cuando solo el tiempo y la nada jugaban con una baraja de cartas, de muy rebatible existencia, en una andrajosa mesa de un bar metafórico al final, en aquel momento "el principio", del universo... aunque hoy se haya replicado en varios universos unidos por finos y frágiles puentes.

- ¿En serio fue así? - preguntó Alberto sorprendido.

- Quizá me haya equivocado con algún número o con alguna sigla, pero sí; más o menos, así fue la creación del universo.

- Y el Big Bang y... ¿todo lo demás?

- Vamos a ver - comenzó Ernest con un suspiro - si antes no había nada, de dónde salió la gran explosión originadora de Todo. No tiene ni pies ni cabeza...

- Pero...

- A ver, si no hubiese creadores, ¿para qué existiría una Comisión de Derechos de Creador? - preguntó Ernest en tono desafiante.

- Ya... el caso es que... ¿y si no existe?

- ¡Oh! - se sorprendió Ernest, abriendo los ojos de forma exagerada - ¿estás diciendo que pones en duda la veracidad de mi información?

- No es eso - intentó disculparse Alberto - es solo que parece todo tan extraño...