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miércoles, 18 de junio de 2008

Jerarquías y órdenes

TODO está jerarquizado, todo tiene una categoría inherente, comprensible o no; incluso el azar está jerarquizado: la probabilidad es su jerarquía. Y todo esto entra, miento, debería entrar, en los planes previamente trazado por el actual Dios. Puede parecer, a priori, que el tal Dios debería haber tenido en cuenta muchas más cosas, pero, en realidad; todo se resumen en jerarquías y órdenes.

La cosa funciona, visto de un modo muy simple, de la siguiente manera: Dios se sienta al teclado de su mac (es un pijo, un consumista; le pierde la estética blanca inmaculada, y es capaz de renunciar a la mayoría de videojuegos, solo por saberse poseedor de un mac book air impoluto) y empieza a probar: un par de citosinas por aquí, una caperuza por allá, una replicación masiva por allí, células madre aquí y allí, y... voilà: el primer ser vivo, no durante mucho tiempo. Es un error común de los dioses ir a la parte más visual del asunto de cabeza, ya lo dice el refrán: tiran más dos piernas que un viaje por la sierra.

Es en este punto, tan triste, con el cadáver del pobre ser, animal o vegetal, al lado del Dios abatido, cuando el Creador tiene que ponerse con la parte más engorrosa del asunto: ¿Quiero que el tiempo sea un fenómeno puramente lineal? ¿Quiero que la física y la química sean inalterables? ¿Quiero unas condiciones aerobias o anaerobias? ¿Quiero que la vida esté basada en el carbono? ¿Quiero especies inteligentes o no? ¿Quiero que la especie dominante sea la más bonita, o repartir las virtudes? ¿Quiero delegar en otra persona mis enormes y divinas responsabilidades? ¿Quiero hacer que mis criaturas me vean como la definición de perfección? ¿Quiero que Apple saque un mac book todavía más ligero para que Divinair no me cobre tasas? La clase de cosas que traen de cabeza a los dioses, vaya.

Llegados a este punto, pueden pasar dos cosas, que el Dios en cuestión decida TODO, absolutamente TODO lo que quiere hacer, sin dejarse nada atrás; lo que tampoco es que suponga un gran problema, teniendo toda la eternidad para hacerlo. Para ellos es un pasatiempo: es Los Sims. La otra posibilidad es que lo copie de un sistema que ya funcione y adapte los cambios.


En cualquier caso, centrándome en el tema de este pequeño comentario sobre el hacer de los dioses, tras haber hecho todo esto, hay que darle una jerarquía, pues hasta la criatura más estúpida (la gallina, aceptada unánimemente por el C.V.V. - Comisión de Valoración de la Vida - como el animal más estúpido conseguido hasta ahora por ningún creador) se plantea en algún momento su posición en el orden de las cosas. Esto no trascendería si no fuese un hecho generalizado a todas las formas de vida, que pueden llegar a atosigar a sus creadores con tales preguntas, hasta que estos tienen que escoger: o hacen públicas las clasificaciones, con los celos, las envidias y la rabia que puede suscitar; o se marcha estresado del mundo, o aniquila a toda forma de vida demasiado curiosa (sucesos que, generalmente, se denominan "grandes extinciones").

Este problema se vuelve todavía más peliagudo en Surrelandia, donde para diferenciarlo del código copiado, dotó de consciencia a los seres inertes, como el Granito o la Probabilidad. Aclarado este punto, creo que nadie culpa al Dios de Surrelandia por abandonarlos a su suerte a los dos años de haber dado origen al mundo.

Si es que quién le mandaba...