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martes, 3 de junio de 2008

Crónicas Fachistas de Albert y Ernest

- Esas "dulces danzarinas" que ves, querido amigo, son hombres - comentó Ernesto con sorna.
La cara de Albert lo dijo todo: enarcó las cejas sorprendido y avergonzado, acompañándola de un mohín preocupado con los labios.

Eran las Fachadas.

Las Fachadas, de los términos españoles fachas (seguidor de movimientos totalitarios) y hadas (seres fantásticos con poderes a los que, en mundo lógico, suelen atribuírseles cuerpos femeninos), bailaban alegremente contoneando sus menudos cuerpos, de hombre, en el aire, mientras aleteaban graciosamente con sus alitas de mariposa.

- Es grotesco - dijo Albert.
- No estabas preparado para esto - dijo Ernesto -, siempre igual. Qué limitados sois los habitantes de las tierras de la Lógica.
- Por favor, visten los colores de las banderas de...
- Igual que sus militares y que sus equipos de fútbol - comentó Ernesto. Prosiguió en tono irónico -, ¡qué grotesco!
- ¡¡Hombres con falda!! - rugió Albert.
- Como los caballeros escoceses - apuntó Ernesto, siempre feliz de colaborar y contribuír a la cultura general de su compañero.
- Realmente grotesco - musitó Albert abatido, rindiéndose.
- Aún no ha llegado lo peor - contestó Ernest con una sonrisa -, espera que vengan a invitarte a bailar.
Algo se rompió en la fragilidad emocional de Albert, su integridad era la misma que la de un espejo roto viniéndose abajo sobre un suelo lleno de piedras afiladas sonriendo a la llegada de las cristales, que es como actúan las piedras que esperan bajo los desafortunados espejos que se rompen viniéndose abajo en Mundoabsurdo.
- No pienso bailar con... eso.
- ¿Le vas a decir que no delante de todas sus amigas?
- No son sus amigas - recalcó irritado Albert -, son sus amigos.
- Pues ya verás cuando sus amigos te rompan las piernas por comunista.
- Pero si yo no soy...
- Ahí viene, ya se lo explicarás a tu manera...