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viernes, 9 de mayo de 2008

Puntos suspensivos

Y ahora mismo me he dado cuenta de que el post del día 8 fue publicado como primer post del día 7, y sin tocar nada, creo; pero dado el momento en que fue escrito, era día 8 con todas las de la ley. Ay, ay, querido blogspot, eliminando mi tasa de post/día... ya lo cambiaré.

En otro orden de noticias, los nervios por una nota que ya debería haber llegado y en la que no tengo demasiada fe se agolpan ante su tardanza.

En un orden de noticias también distinto... mi percepción temporal, antes más o menos notable, ahora es ridículamente imprecisa, ¿la edad? Lo dudo, seguramente el sexo...

Y ahora leo prosa juvenil intentando reponerme/descansar de mi odisea por tierras alemanas de la mano de Goethe: La canción de la Princesa Oscura, del valenciano Javier Bolado, por recomendación de mi bienquerida Druida (a ver si un poco de publicidad le anima a escribir...), que se animó a escribir una historia (aquí está la publicidad, leedla, dejad posts del tipo "sigue escribiendo de una vez, coño") sobre una Warlock, y es que los warlocks molamos, no como los demás.

Y eso, que llego tarde. Y la culpa no es mía, ¿verdad, N.?

Y visto el tag, creo que debería añadir uno para hablar de MIS gilipolleces, que, como todo el mundo puede imaginar, son más importante que las gilipolleces de los demás; al menos para el que aquí firma, que se mola mil.