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domingo, 25 de mayo de 2008

Neil Gaiman o el arte de convertirlo todo en tragedia

He leido gran parte de lo que ha publicado o, al menos, de lo que ha llegado a España: cómics, novelas, relatos cortos, cuentos... y he visto su película.

Y, pese a todo, me sigue sorprendiendo cómo da su toque a lo que escribe, cómo es capaz de sembrar un tono oscuro, triste y roto en todo; cómo, cuente lo que cuente, es capaz de convertirlo en una aventura trágica y dolorosa.

Lo hizo con The Sandman, lo hizo con American Gods, con The mirrormask, con sus cuentos junto a Mckean, etc. y, como no iba a ser menos, lo hace con Anansi Boys: la novela avanza de forma divertida, al más puro estilo Mundodisco (algo se tenía que pegar de Good Omens), y en unas 25-30 páginas, sin ningún salto brusco de temática ni de estilo, ahí lo tenemos. Pañuelo negro mojado de lágrimas, el toque oscuro y mágico que hace, generalmente, las delicias de Burton y sus fans: "uuh-uuh, la magia del cine..." que diría Kevin Smith parodiando al cineasta californiano.

Y es que, pese a todo lo que he leido de él, sigo sin entender cómo consigue ese efecto de forma tan pura, tan cruda.

Supongo que por eso se cuenta entre mis escritores contemporáneos favoritos.

Reseña en próximas actualizaciones.