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sábado, 24 de mayo de 2008

¿Ineptitud laboral?

Si hay algo que me revienta cuando voy a comprar algo, es la ineptitud de los trabajadores. Si estás en un trabajo, considero, es tu obligación aprender a desempeñarlo.

Surge esto a raíz de haber ido hoy a comprar entradas para el Metalway y el Monsters of rock en El corte Inglés (Vigo).


Nos dirigimos, con toda la lógica y la coherencia que pudimos encontrar, a la sección de música, cine y demás; suponiendo que las entradas de un concierto tenían grandes trazas de ser vendidas allí. Pero no, como nos informó la amable señorita que ocupaba el puesto; eso se vendía en la 5ª planta, en atención al cliente. Y allí fuimos.

Atención al cliente estaba atestado. "¿Tanta gente tiene que devolver productos aquí?", preguntó P.I. Y sí, eso parecía. Tras la espera de rigor, de la que no culpo a las mujeres que allí atendían (y sí, eran todo mujeres, no es que generalice), llegó nuestro turno: "Hola, querríamos unas entradas para el The Metalway", dije, haciendo especial hincapié en el "The" de The Metalway. La mujer que nos atendía sonrió mientras asentía y tecleaba. "Disculpe, pero no tenemos ese concierto en el programa". "Es The Metalway", informé, "empieza con T" (Gracias a Cris por avisar de cómo funcionaba el asunto en El Corte...). Tras una nueva búsqueda asintió con una sonrisa: "sí, The Metalway, este es: son 67 €". Le expliqué que debería haber una opción, bien aquí, bien en el Monsters of Rock para adquirir la entrada conjunta a los dos festivales, a un precio de 95€. "No quedan entradas", dijo. Y cuando hacíamos ademán de marchar, agradeciendo la búsqueda, pareció dudar: "¿o sí? Esperad, esperad...". Buscó y rebuscó, hasta darse por vencida. "Voy a preguntarle a una compañera que a lo mejor sabe, espera". Esperamos reprimiendo una mirada escéptica a que vinieran las dos y encarasen la pantalla del monitor que, en ese momento, seguro que las contemplaba frustrado y furibundo. "Pincha aquí... hmmm, parece que no. ¿Y aquí? Nop... hmmm, ¿y ahí?". Supongo que os hacéis una pequeña idea.

Finalmente, tras nuestras indicaciones varias, sin ver la pantalla; encontraron lo que les pedíamos. Extendieron los recibos, nos dieron las entradas, y nos fuimos 97 euros más pobres, y 15 minutos más viejos.

¡Qué eficiencia!