Google+

martes, 27 de mayo de 2008

Albos 4, pt.4

Nërud y Seda caminan de vuelta, en completo silencio durante varias horas. El primero parece abatido, triste. Decepcionado. El segundo parece satisfecho, volver a casa sano y salvo le parece la mejor de las alternativas posibles: la seguridad del hogar no tiene precio.

- ¿Estás bien? - pregunta Seda pasado ese tiempo.

Nërud lo mira, parece evaluar la intencionalidad de la pregunta.

- Ha sido su decisión y hemos salido vivos. ¿Qué más se puede pedir?

- Quizá las cosas sean más complicadas de lo que parece. Quizá haya algo que no nos ha contado... por lo que deba... algo que le obligue a quedarse.

- Eres un as dando ánimo - comenta Nërud con ironía.

- Estará bien - responde rápidamente dándole un golpe en un hombro -, es un mago poderoso, puede defenderse perfectamente.

- Ya fue capturado una vez.

- Para permitirte salir.

Siguen caminando, en medio de un silencio incómodo.

Pasan la noche en una posada, sin sobresaltos y prosiguen el camino.

- ¿Con qué crees que le habrán tentado? - pregunta Seda.

- Poder - responde Nërud sin dudar -. No puede ser otra cosa.

- ¿Riqueza?

- El poder da la riqueza, pero la riqueza no engendra poder. No, es poder. Tiene que serlo.

- ¿Y qué piensas hacer ahora?

- Llegar a casa, hacer el amor con mi mujer, y esperar acontecimientos.

Seda lo mira sorprendido.

- Una forma perfecta de matar el tiempo - sonríe al cabo de unos instantes.