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jueves, 3 de abril de 2008

Un mundo de mojigatos...

A veces la gente me da asco, y no es ninguna novedad.

Todo esto viene a colación de que según ha llegado a mis oidos, una profesora ha montado un escándalo porque un niño ha llamado "ballena" a una compañera de grandes dimensiones (no se vaya a escandalizar la gente si lee "gorda" en este blog).

Esta sociedad sobreprotectora de forma absurda, esta cultura de la estupidez cobijada, de la ñoñería y de la niñería me repugna: me incomoda que ahora, a los niños, se les eduque de forma estúpida, que los conviertan en niñatos repugnantes y petulantes. Me repugna que ahora se arme un pifostio cuando un niño insulta a otro; cuando otros llevan navajas, otros planean palizas a profesores (y son tan retrasados como para grabarse con el móvil, y tan, tan retrasados como para colgarse en internet; en fin, sin comentarios), y otros violan niñas de su edad. Pero así es la sociedad española actual: prendamos nuestra cólera porque Miguelito llamo "foca" a su compañero Julián, que es gordo. Pues nada, señores; a veces olvido que ustedes vivieron en su burbuja o deprimidos por los insultos de sus compañeros de clase, pero, a decir verdad, creo que todos los niños insultan y son insultados y, sin embargo, hasta ahora, que yo sepa, todos hemos crecido sanos y fuertes, hemos desarrollado la sociedad que ahora intentamos imponer llena de mojigatería y demás.

Cuando el idioma español tiene una de las listas de tacos más profusas del panorama idiomático, creo que es por algo. Es parte de nuestra cultura, de nuestras tendencias a la picaresca y el barriobajerismo y negarlo es negar parte de nuestra historia y nuestro presente.

Y creo que con los problemas que se viven actualmente en la educación, no debería ser el mayor motivo de preocupación de los actuales educadores: profesores con bajas por depresión por vejaciones y golpes, niños apaleados, acuchillados... y ahí está, una profesora escandalizada porque un niño osa llamar "ballena" a una niña gorda que le estaba tirando piedrecitas, empujándolo y tocándole la moral.

Ahí está, señora profesora, ahí está; qué importa que usted sólo conozca una puta versión de la historia, la de la niña que tocando las pelotas a un compañero, se chiva de la actitud de este cuando él toma algún tipo de medida.

Y es que en esas estamos, la época de la mojigatería, la época de patéticos arrogantes capaces de juzgar en una sola frase lo correcto o incorrecto de las hechos. Mi pregunta es, señora profesora, ¿por qué no estudió derecho? Como jueza no tiene precio. Eso sin duda.

En cualquier caso, deseo apuntar que, supongo, en gran parte se debió a esta época de sobreprotección, como decía al principio; realmente, sobreprotección de la mujer: si una niña llama "foca" a un niño, son cosas de niños; si un niño llama "foca" a una niña, es una vejación de su condición. Si una niña da un cachete en el culo a un niño, es un golpecito sin intenciones; si un niño se lo hace a una niña, es abuso sexual. Y en esas estamos: mojigatería y sexismo reprimido; la mujer ha pasado siglos sometida y ahora no busca igualdad, busca sobreprotección, busca victimismo, busca estupidez.

Y comprendo que la mujer se queje de muchas cosas, ojo; comprendo que se queje del maltrato, comprendo que se queje de la desigualdad de sueldos a igualdad de tareas, pero la estupidez que caracteriza ciertas quejas no. La verdad, es que últimamente, la mayor parte de las quejas que se ven me parecen estúpidas: "sin tetas no hay paraíso" es sexista (porque hace referencia a los pechos femeninos), una mirada es acoso sexual (si es de un chico a una chica), y un insulto es vejación (si es de un chico a una chica también).

Y en esas estamos. Disculpad, jovencitas, por lo que se hizo con vuestras madres; disculpad madres, por lo que se hizo con las vuestras; pero una diferenciación del trato entre hombres y mujeres, a decir verdad, juega más en vuestra contra que en vuestro favor. Lástima que este texto no va a llegar a ninguna parte.

Un saludo, mundo de mojigatos y retrasados.