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miércoles, 23 de abril de 2008

Mago Albino [Roma, pt.5]

Nova Roma, que gran parte de su ciudadanía denominaba Roma a secas, creció hasta extremos impensables. Sus millares de personas deambulaban constantemente por sus anchas y adoquinadas calles, su ejército se convirtió en el pilar de su región. Nadie de los que vivía entonces sabía nada de la vieja Roma, de Césares y griegos, de árabes ni de bárbaros; pero conocían su actual estado, su ciudad, su mundo, sus emperadores y sus enemigos. Bastaba.

La época de Adriano se recordaría como un gran periodo: no había sido un mal líder. Engalanó a Roma con las lustrosas ropas con las que se vestiría de ahí en adelante: una ciudad batalladora, devoradora de culturas, que también sabía cuando no había que plantear un combate, cuando había que rendirse, cuando había que huir o negociar; se les daban bien esas cosas.


La magia se descubrió por accidente, un pueblo que la usaba para potenciar sus capacidades físicas en combate. No eran un pueblo guerrillero, pero todos necesitan defenderse dado el caso. Hasta entonces no habían tenido noticia de esa habilidad para modificar las leyes de lo que en Roma se consideraba lógica.

El contacto con este pueblo dio sus frutos: pronto nació el primer romano capaz de hacer magia: sus rasgos no eran completamente humanos, sino que se aparecían entremezclados con los de su madre, que no lo era. Era un hombre casi sin vello

En aquel momento se veía con recelo, la magia, aunque se sabía de su existencia, daba miedo. El típico temor a lo desconocido, el miedo nacido de la envidia... no fue una vida feliz la del primer mago romano.

Aunque siempre se mantuvo como algo muy extraño e inusual, la magia se fue normalizando. No fue un proceso demasiado largo, pronto se contaron entre los romanos algunas personas capaces de saltarse las normas que les eran impuestas a los demás por causas físicas. Esta gente era mal vista a priori, salvo si desempeñaban un gran papel en favor de todos, que no era lo común.

Según se cuenta, uno de los primeros magos nacidos era un mago albino. Un romano maldito por los dioses, que en la época de Adriano había que denominar "los Nuevos Dioses", que se preocupó de llevar su magia en secreto hasta que no se le pudiera hacer frente sin suponer un grave riesgo. Fue en ese momento cuando comenzó su escalada social. Aquellos que parecían denotar una gran aptitud mágica eran asesinados, supuestamente por él, y se le empezó a llamar Asesino de Magos, aunque no se tenían verdaderas pruebas al respecto.

Han pasado siglos desde entonces. Hoy también hay un mago albino y también es llamado Asesino de Magos. No hay pruebas, no hay nada, no las hubo antes. Pero la gente más vieja de la ciudad dice recordarlo, ya con ese aspecto, con esa edad con la que se le ve hoy en día. ¿Motivos para preocuparse?