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miércoles, 30 de abril de 2008

Albos 3, pt.8

Nërud y Seda pasean tranquilamente por las calles, sin llamar la atención. El mago camina concentrado, intentando localizar la mente de Albos, con cuidado, para que nadie note qué está haciendo.

- Por aquí - señala al cabo de un rato.

Mantienen su ritmo tranquilo. No hay prisa, atraer atención es lo peor que podrían hacer; así pues, se toman su tiempo. Pronto se acercan al castillo.

- Sigue aquí - murmura Nërud.

- Al menos está vivo - aporta Seda.

- Y libre - prosigue el mago - su mente se mueve. De hecho... está viniendo hacia aquí.

- ¿Qué? ¿Cómo...?

- No lo sé, tal vez sea una trampa. Atento a lo que pase.

Seda no dice nada, permanece tranquilo, las manos cerca del cuerpo, preparadas para desenvainar en cuanto sea necesario. Nërud, expectante y con los ojos cerrados, calibrando la proximidad de Albos. Está muy cerca.

Se escucha la voz de Albos, hablando con el alguien. Es eirense.

- Pensé que no ibas a venir - comenta Albos con amabilidad.

- ¿Y dejar atrás al gran piromante? No, no es mi estilo dejar atrás a la gente útil.

Albos se ríe, en tono jovial.

- ¿Te has decidido? - prosigue la voz eirense.

Siguen transcurriendo los segundos, hasta que se encuentran. Albos los mira, extrañado: dos personas quietas a la salida del castillo, mirándolo. Mira un instante a Rin.

- ¿Pensabas obligarme a ir por las buenas o por las malas? - pregunta confundido - ¿Es ese tu estilo?

- No - dice lacónicamente.


Nërud hace un gesto rápido, Seda desenvaina casi al instante y apoya un cuchillo en el cuello de Rin.

- Calladito, por favor - susurra Nërud. Girándose a Albos prosigue -,hemos venido a sacarte de aquí.

- ¿Qué coño..?

- Soy Nërud, Albos, tranquilo; tu apresamiento ha concluido.

- Soy libre Nërud. He tomado mis propias decisiones.

- ¿Qué quieres decir?

- Que lamento vuestr viaje, que no esperaba rescate de ningún tipo, y que no voy a volver.

- ¡Somos tu gente!

- Eres mi gente. No sé quienes son los demás, Roma no me dice nada.

- No podemos esperar más - dice Nërud con impaciencia.

Rin permanece en silencio, con gesto hastiado.

- He decidido quedarme. Siento que hayáis venido hasta aquí en vano. Lo siento mucho - Albos los mira con cierta tristeza y después mira a Rin - ¿podrías permitir que saliesen de la ciudad sin problemas?

- ¿Has decidido ya?

- Sí, y podrías confirmar mi decisión.

- Son libres de irse - dice con calma, todavía con el arma al cuello.