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lunes, 28 de abril de 2008

Albos 3, pt.7

- ¿Partimos? - pregunta Seda.

- Parece tan buen momento como cualquier otro.

- Hoy es el día, señor Nërud. ¿Se ha despedido de su familia?

Asiente.

- ¿Qué les ha dicho?

- Que volvería pronto.

- ¿No les ha dicho qué se proponía hacer?

Nërud lo mira con seriedad.

- No - contesta secamente -, no quiero que se preocupen.

- ¿Y si...?

- No vamos a morir allí - interrumpe -, por si estabas planteando esa posibilidad. Tan pronto lo encontremos, o nos veamos en peligro, nos iremos.

Seda asiente.

- Si durante el viaje sucede cualquier imprevisto, serás mi esclavo y me dejarás hablar a mí.

- No habrá problema.

- Partamos pues.


El camino se desarrolla sin problemas, salvo la inquietud de ser conscientes de estar introduciéndose en la boca del lobo.


- Impresionante - murmura Seda al llegar a Eirenar -, es inmensa...

Nërud sonríe.

- No resultaron ser los bárbaros que todos tenemos en mente.

- Así nos lo inculcan.

- Es más fácil odiar animales que personas. Es más fácil odiar a una tribu de bárbaros que a un pueblo civilizado.

Nërud sonríe, en silencio. La entrada de la ciudad está cerca.

- Buenos días - dice en eirense.

- Buenos días - responde uno de los guardias - ¿qué os trae a la capital?

- Busco materiales para mis conjuros, y vengo a probar suerte - dice sonriendo.

- ¿Cuántos días esperáis estar?

- Dos o tres días.

- ¿Nombre?

- Unerr Tarr.

- Tengan una buena estancia - dice mientras escribe una serie de anotaciones en un papel.