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domingo, 27 de abril de 2008

Albos 3, pt.6

Rin asiente.

- Siempre tengo un plan - deja una pequeña pausa, sonriente, sabiéndose dueño de la situación -: una pequeña ciudad anexa, dirigida por mí, y en la que solo haya gente como yo... o como tú.

- Gente como nosotros, ¿qué quieres decir con eso?.

- Gente capaz de desequilibrar la balanza, elegidos de los dioses.

- ¿Tanto crees que somos?

- Claro - sonríe - sé de qué eres capaz, vi lo que hiciste en el castillo y tengo noticias anteriores de ti.

- ¿Y por qué querrías a alguien como yo en tu ciudad utópica? ¿Qué desempeño entre lo mejor de tu gente?

- Porque eres como ellos, como yo. No eres uno más. No has nacido para morir entre anónimos de un batallón, no has nacido para ser un número en la guerra, sino para ser un líder, para encabezar grupos, para que los anónimos mueran en tu nombre, portando tu bandera, expandiendo tu imperio y tu gloria.

- Tu bandera y tu gloria, quieres decir - sonríe Albos sarcásticamente.

- Nuestra bandera. Seremos una ciudad minúscula, dentro de la misma Eirenar, un pueblo compuesto por los mejores, los más aptos.

- Una aristocracia en toda regla.

- ¿Qué me dices?

- Que no puedo traicionar a Goldar - sonríe Albos - mis manos dependen de ello.

- Tus manos dependen de mí o de Laden. Somos los dos curadores mágicos de la ciudad. Y Laden no discutirá una de mis órdenes.

Albos recorre el lugar con la mirada, incómodo.

- Estoy bien así, tal y como estoy ahora.

- La sed te devorará de aquí a un tiempo y entonces tú mendigarás un encuentro como este.

Sus ojos se cruzan. Albos desvía la mirada unos instantes después.

- Estoy tan seguro de esto que te acabo de decir, que te doy una semana para planteártelo. En ese momento, consideraré tu voluntad como inamovible. Un cambio de opinión posterior... será tardío. Piénsalo bien, Albos, piénsalo bien.

- ¿Volvemos? - pregunta Albos dando por zanjado el tema.