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sábado, 26 de abril de 2008

Albos 3, pt.5

- ¿A qué te dedicas? - pregunta Albos. Está a un par de millas de la ciudad, sentado con Rin sobre la hierba. Es media tarde, el Sol hace ligeramente soportable las bajas temperaturas.

- Curo y muto - contesta Rin con una pequeña sonrisa.

- ¿Un curador? - se sorprende Albos.

- No confiáis, parece, en las capacidades de un curador para defenderse. Los hilos que permiten regenerar un par de manos son los mismos que los que permiten que se pudran. Sólo hay que saber hacerlo. Y yo sé.

- ¿Mucha gente es capaz de hacer lo que tú?

- Aquí casi todo el mundo sabe hacer alguna cosilla, no "lo mismo" que yo. Soy la cumbre de mi pueblo en mi especialidad.

- Me encanta tu modestia.

Rin sonríe alegremente.

- No es carencia de modestia reconocer la propia virtud.

Albos asiente con sonrisa irónica.

- Supongo que no - acepta.

- ¿Te sientes a gusto en este lugar? ¿Alejado de los tuyos? ¿De tu hogar? ¿de tus pertenencias? ¿De tu antigua vida?

- No tenía vida allí - dice Albos secamente -, era un paria.

- Según tengo entendido fuiste tú quien se labró a pulso su patético escalón social. Nadie te mandó hacer lo que hiciste.

- Empecé por ambición - confiesa -, luego ya era tarde para parar. Ya estaba en aquel escalón maldito. Mi reputación sólo podía estancarse o ir a peor, y ya que mantenerla estancada no me reportaría ningún tipo de beneficio decidí aumentar mi poder a costa de ella.

- Es una decisión como cualquier otra - acepta Rin.

- Fue mi decisión. Ahora tengo una nueva oportunidad, y creo que ya soy suficientemente poderoso, creo que la aprovecharé.

- ¿Vas a volverte un buen tipo? - pregunta Rin con una sonrisa

Albos sonríe y se recuesta. Su cabello cae lacio sobre la hierba, el Sol baña su rostro. Toma aire.

- ¿Por qué no envejeces? Eres un mago de fuego, deberías hacerlo.

- No lo sé - dice Albos -, regalo de mi maestro, tal vez, ¿unión al mana? No tengo la menor idea...

- Una vez que se inicia una escalada de poder... no se puede volver atrás.

- Qué cambio de conversación - ríe Albos.

- Me preocupo por los pasos que puedas dar de ahora en adelante. Me atañen. Nos atañen a todos. Un elemental de fuego en un sitio adecuado podría ser una catástrofe. Comprenderás mi preocupación.

- Caería muerto segundos después - comenta Albos con tranquilidad - y valoro demasiado mi vida.

- ¿Qué opinas de Goldar? - pregunta Rin tras unos segundos de silencio.

- ¿Del tipo que me torturó cuando estaba dispuesto a confesar? ¿que ordenó cortar mis manos tras obtener la información que me pedía?

- Del tipo que, al fin y al cabo, te ha dado una nueva oportunidad de volver a empezar, a cambio de unos días sin disponer de manos. Ese mismo. Sí.

Albos se incorpora. Mira a Rin con seriedad.

- Opino que sus métodos podían ser mejores.

- ¿Le traicionarías?

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Mi clase de preguntas - sonríe Rin.

- ¿Le traicionarías tú?

- Contando con los apoyos adecuados sí. No es un mal líder, pero, como bien dices, no tiene los mejores métodos. Un día nos traerá problemas. He vivido mucho tiempo, como tú. Y lo sé perfectamente. No quiero que nuestra ciudad desaparezca. Le debo mucho, le debo todo. Soy tan parte de la ciudad como ella de mí. Y Goldar la echará a perder tan pronto decida atacar Nova Roma directamente.

- ¿Por qué me cuentas esto?

- Porque nadie confiaría en ti por encima de mí - sonríe -. La sinceridad siempre por delante.

- ¿Tienes algún plan?

- Sabía que tu instinto te incitaría a interesarte. La calma no es suficiente para el que siente la Sed - la anteriormente amistosa sonrisa de Rin se transforma en una mueca cruel. Sus ojos brillan.