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martes, 11 de marzo de 2008

Albos 2, pt.3

Se despierta tendido en una cama. Mira alrededor. Una joven, sentada en una silla a unos metros de su cama, lo mira.

- Espere. No se levante. Iré a buscar al señor Laden.

Albos intenta incorporarse. Un dolor punzante en el pecho le obliga a retomar su posición anterior con semblante quejumbroso.

Pasados unos minutos entra un hombre en la habitación. Albos lo mira, reconoce a su curador.

- Gracias - musita Albos con dificultades.

- ¿Cómo? ¿Disculpa...?

- Gracias - repite Albos, con esfuerzo.

- ¡Oh! No, no hay de qué. Obedecía y obedezco órdenes.

- ¿De quién? - pregunta Albos con voz entrecortada, jadeante.

El hombre se acerca a Albos y lo gira un poco, con cuidado. Sonríe.

- ¿Tiene alguna importancia? ¿Deseas saber cuán bien resultó vuestro trabajo?

Albos lo mira con sorpresa.

- Nuestra jerarquía es clara y definida. En caso de imposibilidad, el segundo al mando coge el testigo. Sin dudas, sin protestas; cada uno conoce su papel y lo acepta. En este momento, esa persona esta coordinando todo - deja a Albos como estaba al principio - tu herida mejora a buen ritmo, para no haberse aplicado magia, claro.

Albos asiente.

- Descansa cuanto puedas - Laden gira la cabeza huyendo de la mirada de Albos - los próximos días no te resultarán divertidos... en absoluto.

Laden abandona la sala.

- Vigílalo. Si intenta algo, avisa a Sael - dice.

La mujer que estaba cuando se despertó entra de nuevo en la sala y saluda con una leve inclinación de cabeza.

"De héroe temido, a vencido por un don nadie" - piensa Albos - "qué irónico el destino". Albos mueve la mano en señal de saludo. Toma aire y mira al techo.
"Los próximos días no te resultarán divertidos en absoluto" se repite una y otra vez en su cabeza.