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martes, 12 de febrero de 2008

¿Y qué importa?

Sí, ¿y qué importa qué se piensa en realidad sino qué se cree que se piensa? ¿De qué demonios vale caer en el tópico "pero en el fondo pensaba X" o el "amor verdadero" o cualquier otra estupidez del estilo, sólo hay una verdad y es la que creemos que es; no hay un telón de fondo maravilloso con "VERDAD", así, en mayúsculas, escrito detrás de nosotros o del resto de las personas.

Todo esto viene a raíz de un libro que, resumidamente, plantea lo siguiente: una mujer camina por el mundo de los muertos por donde se acerca al camino que la llevará a la "verdadera muerte" (primer detalle horrible para mí, ¿verdadera muerte? ¿segundas oportunidades? Uhh...), el Maestro le dice a su alumno y amigo de la mujer, que si quiere vaya a intentar ayudarla pero que sólo se girará si la llama su amor verdadero (segundo error, empiezo a odiar los términos "verdaderos"). Bueno, ahí va el valiente muchacho y la llama, y ella no se vuelve, la llama con más fuerza, y ella no se vuelve. Y ahí aparece el maestro, la llama y se gira y todos se salvan y vuelven felices cual jilgueros. La chica recobra el conocimiento y mira a su amigo, que no al maestro, "me ha salvado?" pregunta. El maestro asiente y ella mira a su amigo con "un inequívoco resplandor de amor" ¡TA CHÁN!

¿Y qué importa? ¿A quién mira con amor en ese momento, sobre quién se abalanzaría desatando sus pasiones? ¿Sobre su amor verdadero? ¡Ja! Me parto.

Amores verdaderos y segundas oportunidades, ya...

Pf... cómo odio los tópicos pseudoromanticoides...