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jueves, 14 de febrero de 2008

Vil demonio

Tuviste en tus manos el coro de los ángeles. Tuviste sacrificios de sangre y mundos completamente abnegados a tu causa. Y te pudo la codicia. Ya no es la sangre de los sacrificios la que corre entre tus dedos afilados, pálidos, perfectos; es la sangre de pueblos arrasados, de enfrentamientos entre hermanos, es la sangre de guerras civiles en tu nombre. Es la sangre engendrada por el Mal y, ésta sí, es tu sangre... y te la dedico.