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jueves, 28 de febrero de 2008

Muere Febrero...

Acaba el mes, y espero terminar mañana, todavía en el reino de Febrero, la última parte de esta primera "entrega" de Albos y compañía.

El mago blanco dio pie a la página, a la dirección de correo a la que podéis escribir desde ella, dio nombre a uno de los materiales más extraños del escenario, y permitió explorar un protagonismo más odioso y más presuntuoso al que, personalmente, yo no estaba acostumbrado.

Quizá, además, reambiente el texto Devir para continuarlo en una ambientación propia que me permita recurrir a lo que necesito (el texto empezó en la ambientación Warcraft). Seguramente, lo reambiente en el mundo de Albos y Nërud, de cara a crear una ambientación con más personajes detallados, que permitan conocer mejor el mundo.

A pesar de lo horrible que pueda haber parecido Albos en esta introducción a su persona, quiero destacar que, desde mi pluma, no hay nadie que sea completamente bueno ni malo. Los conceptos absolutos prefiero que queden a un lado, como ya insinué (si no lo dije directamente, que también es posible, cuando comenté acerca del amor verdadero) lo demasiado épico prefiero que quede a un lado también, así que no esperéis escenas en parajes desolados, oscuros, con un millar de orcos cargando caóticamente contra un mago debilitado que, sobre una piedra, se la juega todo a un último conjuro y entonces... el fuego surge de la tierra devorando como un infierno consumidor a los dispersos orcos. No, eso no va a suceder. En cualquier caso, la magia sí la planteo como capacitada para la "lucha de masas", pero intentaré que no sea nada tan llamativo, no es algo de mi gusto; y si aparece, espero que tenga una buena razón de fondo (si es que tal razón existe).

Espero que haya sido un buen mes para todos.

Un saludo y gracias a todas las personas que me han seguido a menudo, que según el cuentavisitas, han sido bastantes para un blog de nueva creación.